¿Cómo se define el enfoque de una empresa que trabaja en dos mundos diferentes: la consultoría corporativa y el mercado inmobiliario? En primer lugar, hay que tener en cuenta que se trata de dos departamentos independientes, pero ambos bajo el mismo techo. Sin embargo, si miramos más de cerca, encontramos dos puntos en los que estas operaciones se cruzan: la intermediación y el valor añadido.

Ser intermediario requiere habilidades específicas, como respetar y satisfacer las necesidades de ambas partes: los que defendemos y los que queremos atraer. También debe tener un conocimiento global del negocio y la capacidad de articulary convencer.

Convertir el valor potencial en valor real requiere estructuras personalizadas, junto con las habilidades para hacer brillar la oportunidad.

Entonces, ¿en qué nos centramos?
Generar valor para clientes, socios y empleados. Esto se consigue mediante procesos estratégicos seguros, objetivos y confidenciales que garantizan la excelencia desde la concepción hasta la ejecución.